Como superar el miedo a la sexualidad luego de una separación


FUERA DEL DIVAN 

SALUD ALTERNATIVA 131


EN ESTA EDICIÓN: “¿CÓMO SUPERAR EL MIEDO A LA SEXUALIDAD DESPUÉS DE UNA SEPARACIÓN?”


INTRO

Miedo a no ser atractivo, a no tener una buena “performance” en la cama, a contagiarse alguna enfermedad… muchos son los “temores sexuales” que pueden surgirle a una persona luego de una separación, y más si compartió muchos años de su vida con su ex pareja.

Aunque tener miedo es una reacción normal, esto puede terminar perjudicándonos, aislándonos y limitando nuestras oportunidades de conocer a alguien especial o de experimentar nuevas sensaciones. 

Si bien volver a la acción tras una separación no es en absoluto sencillo, consultamos a nuestra especialista, la licenciada Claudia De Angelis, quien nos brinda los mejores consejos para retomar el camino y no fracasar en el intento.


Salud Alternativa: Claudia, el tema que hoy traigo para que conversemos es algo fuerte: el miedo a la sexualidad después de la separación. Lo que me gustaría que profundicemos es porqué se produce y cómo hacer para superarlo.

Claudia De Angelis: Bueno, en realidad, pueden surgir varios miedos después de la separación con una pareja con la que hemos compartido largo tiempo. Por ejemplo miedo al autoabasteciemiento, a la inseguridad, a no poder tomar el control de nuestros ritmos nuevamente, a perder nuestro círculo social, etc. Y hay uno que es muy habitual que es el temor a retomar la sexualidad.


SA:  ¿Y por qué surgen tantos miedos después de una separación?

CDA: Estar con una pareja durante largo tiempo, hace que nos apeguemos a ella, pensemos en común, perdamos espacios, gustos personales, identidad. El tiempo hace que nos hagamos a su modo y él al nuestro, ganando muchas vivencias; pero sin darnos cuenta, también perdiendo otras que son muy importantes para nuestra autonomía.


SA: Es como si los dos, de a poco, fueran perdiendo parte de su personalidad…

CDA: Algo así. Los integrantes de una pareja van consolidando un lenguaje en común, ritmos compartidos y estilos que los mimetizan. Con el correr del tiempo esto se vuelve lo propio y uno se disuelve en este “de a dos”, dejando atrás lo que nos hacía individuales, personales.


SA:  ¿Y esto no puede ser contraproducente?

CDA: Si esto es medido y equilibrado, no se produce ninguna dificultad. Pero si esto no es así…


 SA: ¿Cómo sería el caso “positivo”, por decirlo de alguna forma?

CDA: Una forma equilibrada de pareja, sería mantener espacios propios, además de los familiares y de pareja, como por ejemplo, salida con amigos, deportes, realización profesional o de actividades recreativas que sean individuales. Si se pueden mantener estos espacios, nos encontramos con una persona en un sano equilibrio que contiene lo que llamo los 5 tiempos: uno mismo, pareja, familia, trabajo y amigos.


SA: ¿Y la forma negativa?

CDA: Una forma desequilibrada es pensar, decidir y elegir en función a la pareja, sin espacios ni ideas propias. Aquí no se mantiene la distribución necesaria de tiempos y se pierde por completo la individualidad.


SA:  ¿Y qué tiene que ver esto con los miedos que aparecen luego de la separación?

CDA: Claramente aquí encontraremos la respuesta a los todos miedos que surgen luego de la separación. La dependencia y el apego son tan profundos que los miedos aparecen en todos los ámbitos de la vida. A mayor dependencia, más miedo.


SA:  ¿Y en el caso particular del miedo a la sexualidad?

CDA: En el miedo a la sexualidad, la costumbre de estar en compañía se vuelve sinónimo de seguridad y cualquier peligro de pérdida trae aparejado el temor y la inestabilidad.


SA:  ¿Qué le pasa a una persona que está en esta situación?

CDA: Frente a este miedo, la persona se retrae y se aísla, no queriendo interrelacionarse para no quedar expuesta. Se bloquea sintiéndose insegura de sus capacidades de seducción y también de su sexualidad. La falta de costumbre la intimida, hace que se encuentre “fuera del mundo”, lejos de la noche, de las salidas. El impacto es muy grande. Y esto provoca bloqueo y retraimiento.


Adiós a los miedos 

SA:  Claudia, ¿cómo se hace para dejar de tener miedo?

CDA: Lo más importante para salir de este lugar tan incómodo es no forzarse a nada. Realizar actividades grupales, ir interactuando con pares, buscar realizar actividades afines a los propios gustos y curiosidades, ya que esto contiene desde lo afectivo y permite compartir intereses comunes y un mismo lenguaje. Pero, sobre todo, es importante acompañarnos a medida de nuestras posibilidades y ganas. Lentamente nos iremos sintiendo más y más cómodos en estos nuevos ámbitos y lograremos afianzar nuestra seguridad y autoestima.


SA:  ¿Algún otro consejo?

CDA: Otra opción muy positiva para superar los miedos provenientes de la sexualidad, es conectarse con el cuerpo desde la actividad física. Ésta es liberadora de endorfinas (comúnmente llamada la hormona de la felicidad) y además de liberar tensiones físicas y bajones de ánimo, sirve para poner énfasis en la acción, lejos de cualquier apreciación estética. Un cuerpo trabajado es un cuerpo activo y esto permite sentirse más seguro. La puesta en acción del cuerpo físico, servirá para afianzar nuestra pulsión sexual.


SA:  Así planteada, la solución parece bastante sencilla. Pero, ¿qué le dirías a una persona que esta atravesando esta situación, que tiene sentimientos mezclados de miedo e inseguridad, para no perder la motivación o no llevarse desilusiones?

CDA: Les diría que la cosa más importante es animarse a la prueba y error.


SA:  ¿Qué querés decir con eso?

CDA: Que no esperen encontrar al futuro marido o mujer a la primer cita. Hay que experimentar. Abrirse a personas diferentes a lo conocido, una vez que uno es adulto esto es muy enriquecedor. Animarse a conocer gente de ámbitos diferentes, que nos pueden enseñar y ver cosas de otras experiencias.


Tres puntos para enriquecer el encuentro

SA:  Una vez que la persona se libera a la experiencia de conocer gente nueva, ¿qué es lo que tiene que tener en cuenta?

CDA: Yo diría que hay tres puntos básicos. El primero es bajar las expectativas. Esto  siempre es positivo, ya que nos remitimos a conocer a la otra persona tal y como es, sin ponerle aditivos, ni agregados. Ver al otro “tal cual es” ayuda a no sentir miedo, ya que el otro es igual a uno.


SA:  ¿Cuál es el segundo consejo?

CDA: Otro punto fundamental es “no juzgarse”, dejarse llevar por el encuentro y no poner la cabeza antes que los acontecimientos. Dejar que suceda lo que tiene que suceder, es la mejor manera de enriquecerse con cada situación. Interferir con la razón es querer controlar lo que va a pasar. Y esto le quita espontaneidad y frescura y, lo que es peor, si no sale como calculamos nos retrae y llena de temores para la próxima oportunidad.


SA:  ¿Y el último punto?

CDA: “Dejarse sorprender”. Esto nos va permitir dos cosas: por un lado, desmitificar los recuerdos de nuestra ex pareja. Y, por el otro, permitirle a esa nueva persona mostrarnos y hacernos sentir de maneras diferentes. Cada “de a dos” es una combinación única y, como tal, puede tener el potencial de ser sorprendente. Pero para que esto ocurra debemos dejar de controlar y dejar ser; sino padeceremos la profecía autocumplida: “nunca más encontraré a nadie como él/ella”


SA:  ¿Cómo afecta un pensamiento de este tipo a una relación que puede estar por comenzar?

CDA: Con esta profecía poco queda por acontecer porque estamos bloqueando todas las posibilidades que el universo tiene para ofrecernos. Y no estamos viendo a esa nueva persona que puede ser más afin a nosotros en ese momento de nuestra vida.


SA:  Pero tomar esta postura es algo muy habitual después de una separación…

CDA: Sí, por eso muchas veces les digo a mis pacientes que se permitan conocer gente. El simple hecho de conversar con el sexo opuesto  es tan nutritivo que nos saca de nuestro único punto de vista. Sin esperar nada, sino solo el compartir un espacio, un momento, una charla. La interrelación con otros siempre nos deja algo.


SA:  ¿Hay alguna otra “profecía autocumplida” que sea contraproducente en estos casos?

CDA: Otro mito a combatir es el de ser atractivo físicamente para conseguir pareja. Esto no es real. La mayor parte de las personas que conocemos son normales y, sin embargo, están o han estado en pareja. Tenemos que terminar con los estereotipos de belleza que nos llenan de inseguridades y, en definitiva, son una utopía. Los hombres no buscan mujeres hermosas, sino mujeres que los hagan sentirse queridos, así como las mujeres buscan hombres que las hagan sentirse protegidas. Si a esto se le agrega la belleza, será un valor agregado. 


Mitos populares, temores sexuales 

SA:  Todavía no hablamos de cuáles son los miedos que surgen en torno a la sexualidad, muchos de los cuales –imagino- deben tener sus raíces en creencias y mitos populares.

CDA: Absolutamente. Uno de los más comunes es que la sexualidad es instintiva, que la pulsión sexual es instintiva. Hay una parte bilógica que si lo es; pero la sexualidad en sí misma es cultural. Se adquiere e incentiva a través de los años. Los entendidos en la materia dicen que son necesarios aproximadamente 20 años para tener una sexualidad plena y disfrutar del buen sexo, si a esto le sumamos los 16 0 18 años aproximadamente, desde que comenzamos nuestra vida sexual, tenemos treinta y pico. 


SA:  ¿Qué dirías sobre el miedo a las enfermedades sexuales?

CDA: Sí, es muy habitual que existan temores a tener relaciones sexuales que, en realidad, provienen del temor al contagio de enfermedades de trasmisión sexual. Esto se soluciona tomando la prevención necesaria en cada caso y controlándose juntos, estableciendo la confianza necesaria para lograr una vida sexual plena.


SA:  ¿Qué otro temor sexual está arraigado a las creencias?

CDA: Otra creencia popular que puede causar temor es que el tiempo de abstinencia pueda provocarnos algún cambio. Esto es totalmente falso. La abstinencia no genera ningún problema físico, así que a desmitificar esto también.


SA:  También existen los miedos a no gustar o no tener una buena performance en la cama…

CDA: Bueno esos son dos miedos distintos. El primero proviene al tener que comenzar de nuevo con los rituales que ya estaban preestablecidos anteriormente con nuestra vieja pareja. Temor a no gustar, asumir la desnudez frente al otro, la timidez frente a la exposición. Esto se supera de a poco, comunicando al otro lo que sentimos. Lo más probable, es que nos escuchen con comprensión y nos acompañen. Es importante que nos permitamos superar nuestros escollos y nuestras propias barreras, porque puede ser que nos estemos perdiendo de nuevas sensaciones por quedarnos en el viejo patrón.


SA: ¿Y el miedo a no “cumplir” en la cama?

CDA: El temor a no tener erecciones y orgasmos la primera vez también es muy común, y se soluciona perdonándose uno mismo, porque el único problema aquí es uno. Nunca escuché en el consultorio una persona que juzgara a otra porque le haya ocurrido alguna de estas dos cosas. Puede ser un planteo si se repite en el tiempo, ya que, claramente, en este caso sí hay una disfunción sexual; pero si no, nadie juzga un hecho aislado. Es otro temor que se derrumba.


SA:  ¿Hay algún otro miedo común?

CDA: Otro temor que frena y cohíbe es a no expresarse plenamente por pudor a parecer poco seria. Si uno se siente pleno, el otro tendrá que conocerlo así. Además, que mejor que sentir que él es que te llevó a ese estado de tanta plenitud.


SA:  Finalmente Claudia, resumamos un buen consejo para no tener miedo a la sexualidad. 

CDA: Para no temer, un buen consejo es permitirnos el tiempo y la dedicación para conocernos. Esto no se logra en las primeras veces, si no con el correr del tiempo. Si hay afinidad, el sexo solo será un punto más a tener en cuenta. Otro secreto que me gustaría compartirles es que si una persona gusta de otra, no importa si tiene relaciones la primera vea que se ven, ni si es 90-60-90, ni si es inteligente, ni la nariz respingada, o el cutis perfecto o si viste a la moda. Si hay atracción se da un maravilloso fenómeno en nuestros cerebros en el que se liberan sustancias que hacen que estemos “embobados”. Por consiguiente, todas esas preocupaciones que tenemos ahora, ¡desaparecen!


SA:  Bueno, el consejo entonces es abrirse a las nuevas experiencias. 

CDA: La apertura a nuevas posibilidades estará estrechamente ligada a la vida sexual de esa persona hasta ese momento. Yo siempre digo que la mujer es la que abre la puerta. Si hay un compañero atento y avezado, la mujer le dará la posibilidad que él le muestre lo mejor que tiene para ella. Pero, en caso de que la mujer lo ponga a prueba, lo compare con alguna pareja anterior y lo desvalorice, encontrará su peor performance. Muchas veces se idealizan las parejas anteriores, y contra esto no hay nada que se pueda hacer. Los ideales son ficticios y las personas, reales; con lo cual la partida esta pérdida antes de comenzar.


SA:  ¿Y qué hacer entonces para no sentir miedo y, además, no fracasar? 

CDA: Muchas veces la clave de nuestro éxito es desprogramar lo viejo y liberarnos de la mentalidad reprimida del pasado, proveniente de padres estrictos o de viejos tabúes. Debemos permitirnos experimentar y acompañarnos paso a paso en esta nueva posibilidad que nos acerca la vida y las circunstancias. El que teme no vive, solo padece a la sombra de lo que podría haber sido. El miedo nos hace mirar para atrás.