Barreras internas, cómo superarlas para alcanzar el éxito.


FUERA DEL DIVAN 

SALUD ALTERNATIVA 130


EN ESTA EDICIÓN: BARRERAS INTERNAS: ¿CÓMO SOLTARLAS PARA ALCANZAR EL ÉXITO?


INTRO

“No hay secretos para el éxito. Éste se alcanza preparándose, trabajando arduamente y aprendiendo del fracaso”. 

Así decía el político estadounidense Colin Powell. Una frase muy acertada, por cierto, y que hoy, en esta nueva edición de “Fuera del Diván”, agregamos que –además de las características detalladas por Powell- para ser exitoso, también es necesario autoconciencia y madurez emocional. 

¿Para qué autoconciencia y madurez emocional? Entre otras cosas, esto es justamente lo que le preguntamos a nuestra especialista, la licenciada Claudia De Angelis, quien nos explicó que estas son algunas de las características que necesita una persona para construir un Ser con fortaleza suficiente para superar cualquier barrera interna y así conseguir un éxito profundo y perdurable en el tiempo, algo que todos anhelamos y que tanto nos cuesta. 



Salud Alternativa: Claudia, hoy te propongo que hablemos de un tema que, en un punto, nos interesa a todos: el éxito. Quién acaso no quiere ser exitoso en la vida, ser reconocido por algo que hizo y sentirse realizado por haber logrado sus cometidos y deseos. Sin embargo, el camino hacia el éxito es arduo y lleno de obstáculos, a veces externos y otros internos, que se activan sin demasiada posibilidad de control, y nos paralizan, evitando que lleguemos a la cima.

Claudia De Angelis: Si es cierto todo lo que decís. Pero antes de empezar a hablar de esas “barreras” es importante definir lo que es el éxito para cada uno de nosotros. Al hacerlo encontraremos que la definición para cada uno es subjetiva.


SA: ¿Cuáles son esas posibles definiciones?

CDA: Algunos definirán el éxito como el logro de una meta, ya sea familiar, laboral, personal, deportiva, etc. En este caso el éxito se alcanzaría al llegar a este punto y una vez alcanzado se esfumaría. Otros definen que el éxito es destacarse en algún emprendimiento personal de modo masivo logrando popularidad, “ser famoso”, generar aplausos y ocupar la atención en los medios de comunicación. Otros, por el cúmulo de riqueza como muestra de haber alcanzado “el sueño americano”, etc.


SA: Y con todas esas definiciones subjetivas y personales, ¿no se podría armar una más general?

CDA: Para encontrar un punto común, unificar el criterio y ofrecer una definición, podríamos decir que “el éxito es el logro y la consecución de los objetivos planeados, sea de modo planificado o azaroso”. Al ver nuestros objetivos cumplidos nos sentimos satisfechos.   


SA: ¿Cómo definirías desde la psicología esa satisfacción?

CDA: Es una de las manifestaciones que más felicidad trae al ego. Recordemos que el ego es nuestra cáscara, lo que le mostramos a los otros, lo que alimenta nuestra personalidad. El éxito en este caso hace que nos destaquemos del resto y así lo alimentamos. Pero no debemos desatender que para que haya éxito, debe haber fracaso y aquí comenzamos a encontrarnos con la posibilidad de que se activen nuestras barreras internas. Un extremo siempre contiene su opuesto implícito, no existe el éxito sin el fracaso, son las dos caras de una misma moneda. 


El éxito y el miedo: dos amigos inseparables

SA: O sea que cuando alcanzamos el éxito, esa satisfacción tan grande que alimenta al ego, ahí mismo aparece el problema….

CDA: Claro, cuando aparece aquello que creemos perdurará por siempre, también aparece el “miedo a perder ese estado de felicidad y completitud” y se comienzan a vislumbrar los bloqueos. Estos se harán más o menos intensos según nuestras bases, que son dos: la autoestima y la capacidad emocional.


SA: ¿Trabajar sobre ellas puede ayudarnos a alcanzar el éxito, mantenerlo y, sobre todo, disfrutarlo?

CDA: Para hacer del éxito algo más profundo y no tan efímero, es decir que no solo dependa de la mirada de los otros, deberíamos corrernos del público y fortalecer las bases que cambien un poco el foco de lo que significa “el éxito”. Cuando cambiamos la mirada ponemos luz a algunos puntos que tienen que ver con nuestro desarrollo integral como individuos.


SA: ¿Podrías definir cuales serían estos puntos en los que nos podemos apoyar?

CDA: Si, claro, principalmente el desarrollo y la madurez emocional, llevar la mirada a nuestro interior. Sentir, entender, conocernos para poder controlar y modificar estados de ánimo para que estos no nos debiliten y bloqueen.


SA: En definitiva, autoconocimiento y autoconciencia…

CDA: La autoconciencia es una de ellas, la capacidad de mirarse objetivamente para poder definir lo que nos está pasando. De esta manera, es posible ejercer un control emocional, reconociéndolo, para luego poder modificarlo en nuestro beneficio. Al liberarnos, se despierta nuestra parte creativa que nos permitirá motivarnos para poder sostener ese éxito en las diferentes formas que va tomando. 


SA: ¿El éxito cambia a través de tiempo?

CDA: Así es. El éxito, una vez alcanzado, va cambiando de forma y hay que adaptarse a esos cambios para poder sostener ese estado.


Batalla a las barreras internas

SA: Claudia, ¿qué logramos entonces cuando fortalecemos esos puntos?

CDA: Una vez alcanzado los puntos que enumeramos anteriormente, tendremos las capacidades desarrolladas para dominar aptitudes externas a nosotros, la empatía (entender lo que otros sienten) y las habilidades sociales. Estas últimas son parte de la popularidad y el liderazgo, como ser: dirigencia, negociación, capacidad resolutiva, persuasión, convicción de los objetivos y claridad en la comunicación de las propias ideas  para el trabajo en equipo.


SA: Y a nivel interno, ¿qué importancia tiene el fortalecimiento de dichos puntos?

CDA: Una vez alcanzados estos puntos, a nivel interno y externo, construimos un Ser con la fortaleza suficiente para superar la aparición de cualquier barrera interna.


SA: Pero estas siguen apareciendo, ¿no?

CDA: Por supuesto. Conocernos no significa que no aparecerán nunca más. Somos seres dinámicos, emocionales y los movimientos son continuos: aparecen durante toda la vida. Es imposible tener control absoluto de nosotros mismos. Y, justamente, este movimiento continuo hace que podamos crecer y desarrollar diferentes aspectos de nuestra vida a lo largo del tiempo.


SA: ¿Las barreras internas tienen que ver con la personalidad?

CDA: En parte. Las barreras internas se van poniendo de manifiesto a lo largo de la vida y tienen que ver con el momento evolutivo, no solo con la personalidad que tenemos.


SA: ¿Y pueden aparecer nuevas barreras y bloqueos?

CDA: Por más que tengamos elaborados psicológicamente muchísimas barreras y defensas que se activaron dentro nuestro en el transcurso de nuestra vida, siempre aparecen nuevas, pero serán sutiles, gracias al trabajo interno que hemos realizado. Si no sería muy fácil (risas).


SA: ¿Y cuál es la barrera interna más habitual?

CDA: Principalmente, la más importante es el miedo.


SA: ¿Cómo se manifiesta el miedo en estos casos? ¿De qué manera afecta al éxito?

CDA: El miedo se activa como la contracara negativa del éxito. Es, justamente, el miedo a la falta del mismo. Una vez que se lo tiene, se puede perder, y el no tenerlo conlleva el vacío. La pérdida es algo muy difícil de asumir para los individuos y para no afrontarlo se activan, por un lado, los bloqueos emocionales y, por el otro, los bloqueos racionales.


SA: ¿Cómo se manifiesta cada uno? ¿Qué reacción generan?

CDA: Los primeros se activan evitando poner de manifiesto sentimientos; mientras que los segundos, los bloqueos racionales, lo hacen a modo de negación, para no reconocer lo que está sucediendo. El miedo en psicología se relaciona en este caso a la baja autoestima dentro de una personalidad frágil, donde este realiza esfuerzos concientes o inconscientes para boicotear dicho éxito. Y una vez activado el miedo primario, aparecen los llamados miedos secundarios.


SA: ¿Cuáles son?

CDA: Por ejemplo, el miedo a no ser capaz de conservar el éxito alcanzado, los conflictos que pueden ocasionarse con otras personas, el temor al rechazo de los otros por envidia y celos, el sentirse no merecedor de dicho éxito, el miedo a no estar a la altura de dicho logro.  Esta patología se inicia en la niñez, donde se forjan los pilares de la personalidad basada en la autoestima y los vínculos familiares.


El éxito y su aspecto positivo

SA: Claudia, en todo esta situación de miedos, barreras y bloqueos, ¿hay algún aspecto positivo que despierte el éxito? Me refiero, más allá de la satisfacción que se genera, a otras cualidades que enriquezcan el Ser.

CDA: Sí, claro. Los aspectos positivos que conllevan el éxito son: el esfuerzo para seguir creciendo o adaptándose a los cambios para sostenerlo, la responsabilidad, la mayor exposición y el tiempo que hay que dedicarle a su cuidado.


SA: Es decir que se afianzan en la persona ciertas características positivas…

CDA: Exacto. Algunas de esas características positivas que acompañan al éxito y al trabajo para sostenerlo en el tiempo son la determinación, la conducta, el esfuerzo, la perseverancia, la fe, la planificación, el sentido común.


SA: ¿Y qué pasan si no se desarrollan?

CDA: Sin estas características, el éxito se vuelve efímero, volátil y momentáneo.


SA: Entonces, con todas estas características, ¿cómo definirías a una persona exitosa?

CDA: El individuo exitoso no es tal solo por momentos o en situaciones determinadas de triunfos, sino que actúa así de manera constante, más allá de las situaciones puntuales de la vida. Es una persona que tiene una personalidad sólida y la pone a prueba frente a cualquier avatar, saliendo airosa, por el simple hecho de no darse por vencida y no por determinada prueba superada. Se realza así la acción por sobre el evento puntual.


SA: ¿Podrías dar algunos ejemplos de personas que, según estos parámetros, sean exitosas?

CDA: Hay casos de actrices y deportistas famosos que tuvieron algunos profesores a lo largo de sus vidas que los han persuadido a abandonar su sueño, diciéndoles que se dedicaran a otra cosa, ya que carecían de talento. Pero la fuerza de voluntad y la convicción que sentían en su interior, los llevaron a superar todos los obstáculos que les pusieron enfrente. Tal es el caso del basquetbolista Michael Jordan y de la actriz Merryl Streep, entre otros. Así como cientos de científicos como Tesla o Galileo, religiosos como Ghandi o Teresa de Calcuta que pasó 17 años tratando de juntar fondos para crear su misión en África. Si cualquiera de ellos hubiera bajado los brazos, no hubiera alcanzado el éxito del objetivo que su fe o su sueño personal lo llevo a lograr, en muchos casos para el bien de miles de personas.

 

SA: ¿Cuál es la lección que podemos aprender de esas personas? 

CDA: Cada uno de ellos, entre muchos otros no necesariamente conocidos o famosos, han influenciado nuestro mundo basando sus logros en la capacidad de acción y en atreverse a realizar cosas independientemente de lo que otros opinen o digan. Algunos inclusive en contra de todo pronóstico o posibilidad, han hecho lo necesario para llegar a su meta. El famoso pintor italiano Miguel Ángel decía: “si la gente supiera lo mucho que me esfuerzo para obtener mi maestría, no les parecería tan maravillosa”. 


SA: Pero gracias a ese esfuerzo, alcanzaron el éxito…

CDA: Y lo alcanzaron de la única manera posible: poniéndose a prueba y saliendo al mundo a hacer las cosas. Sólo uno es capaz de saber a qué pruebas puede someterse y cuánta fuerza interior tiene para sostener este esfuerzo en el tiempo a pesar de los obstáculos que pueda encontrar, ya sean internos (bloqueos, miedos) o externos (opiniones y críticas).


SA: Para ir concluyendo, ¿qué más podríamos decir acerca del éxito?

CDA: Por último, repito una frase que escuché alguna vez: “El éxito es la paz mental, es la autosatisfacción de saber que haces lo máximo para llegar a ser lo mejor que eres capaz de ser”.


SA: Entonces, con esta definición, el éxito está al alcance de cualquier persona.

CDA: Absolutamente porque el éxito de una persona se basa en la superación de sí misma frente a cualquier barrera u obstáculo en comparación con la misma situación vivida en el pasado. Es posible alcanzar las metas creyendo en nosotros mismos y tomándonos el tiempo necesario para lograrlo. Todos podemos alcanzarlo.